La retención fija es el secreto invisible para mantener la estabilidad de una sonrisa alineada tras la ortodoncia. Consiste en un alambre cementado en la cara interna de los dientes que ofrece eficacia 24/7 sin depender de la memoria del paciente. La Dra. Diana Montoya destaca su discreción y comodidad, subrayando que su éxito depende de una higiene meticulosa con herramientas como el Superfloss y del cuidado al morder alimentos duros para evitar desprendimientos.