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Ortopedia funcional en niños: cuándo empezar y por qué es clave

  • Foto del escritor: Diana Montoya Guzmán
    Diana Montoya Guzmán
  • 11 nov
  • 3 Min. de lectura

La infancia es una etapa decisiva para el desarrollo de la boca, los huesos maxilares y la mordida. Muchas veces se piensa que los problemas dentales solo deben tratarse cuando aparecen los dientes definitivos o en la adolescencia con brackets. Sin embargo, la realidad es que existen terapias tempranas, como la ortopedia funcional de los maxilares, que pueden prevenir complicaciones futuras y favorecer un crecimiento equilibrado.


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En este artículo te explicamos qué es la ortopedia funcional, cuándo es recomendable empezar y por qué puede ser determinante para la salud bucal de los niños.



1. ¿Qué es la ortopedia funcional de los maxilares?


La ortopedia funcional es una especialidad de la odontología que se centra en guiar el crecimiento y desarrollo de los huesos maxilares y la mandíbula en niños. A diferencia de la ortodoncia, que se enfoca en mover dientes, la ortopedia busca corregir hábitos y estimular un desarrollo armónico de la cara y la mordida.


Se utilizan aparatos removibles, cómodos y diseñados de forma personalizada, que se adaptan a la edad y a las necesidades del niño. Estos aparatos actúan sobre los músculos y huesos, logrando cambios que no serían posibles en la adultez.


2. ¿Cuándo empezar un tratamiento de ortopedia funcional?


El mejor momento para iniciar este tipo de tratamiento es durante la infancia temprana, generalmente entre los 4 y 10 años.


En esta etapa, los huesos todavía están en crecimiento y son mucho más maleables, lo que permite obtener resultados más efectivos en menos tiempo.


Algunas señales de alerta que pueden indicar la necesidad de una valoración son:

  • Mordida cruzada (los dientes superiores muerden por dentro de los inferiores).

  • Respiración oral frecuente.

  • Dificultad para masticar o hablar.

  • Uso prolongado del chupón o hábito de succión del dedo.

  • Mandíbula muy adelantada o muy retraída.


3. Beneficios de la ortopedia funcional en la infancia


Los beneficios de actuar a tiempo con ortopedia funcional son múltiples:


  • Guía el crecimiento óseo: ayuda a que la mandíbula y el maxilar se desarrollen en la posición correcta.

  • Previene tratamientos más complejos en el futuro: en muchos casos evita cirugías o tratamientos de ortodoncia muy largos en la adolescencia.

  • Mejora la respiración y el habla: al corregir malos hábitos posturales y de respiración.

  • Favorece la estética facial: al mejorar la simetría y el equilibrio del rostro.

  • Aumenta la autoestima del niño: al mejorar la sonrisa y la seguridad al comunicarse.


4. Diferencias entre ortopedia funcional y ortodoncia


Es común que los padres confundan ambos conceptos. La ortopedia funcional actúa sobre el hueso y los músculos durante la etapa de crecimiento, mientras que la ortodoncia se encarga de mover los dientes una vez que ya están formados.


Podemos decir que la ortopedia es una fase preventiva y correctiva temprana, mientras que la ortodoncia es un tratamiento de alineación y estética en etapas posteriores.


5. La importancia de los hábitos orales


Un aspecto fundamental de la ortopedia funcional es la corrección de hábitos perjudiciales que pueden alterar el crecimiento normal de la boca. Algunos de los más comunes son:


  • Succión del dedo pulgar.

  • Uso prolongado de biberón o chupón.

  • Respiración bucal en lugar de nasal.

  • Deglución atípica (empujar los dientes al tragar).


Los aparatos de ortopedia ayudan a reeducar los músculos y a eliminar estas prácticas, asegurando un desarrollo más saludable.


6. El papel de los padres en el tratamiento


El éxito de la ortopedia funcional depende en gran medida de la colaboración de los padres. Al tratarse de aparatos removibles, es importante que los niños los usen el tiempo indicado y que mantengan una buena higiene.


Los padres también deben estar atentos a los controles periódicos y reforzar en casa las indicaciones del especialista.


7. ¿Qué ocurre si no se actúa a tiempo?


Cuando los problemas de crecimiento de los maxilares no se corrigen en la infancia, pueden derivar en situaciones más complejas como:


  • Mordidas profundas o abiertas difíciles de tratar.

  • Necesidad de extracciones dentales en la adolescencia.

  • Asimetrías faciales.

  • Tratamientos de ortodoncia prolongados o incluso cirugía ortognática en la adultez.


Por eso, actuar temprano es siempre la mejor inversión en salud y calidad de vida.


Conclusión


La ortopedia funcional en niños no solo mejora la posición de los dientes, sino que guía el crecimiento de los huesos maxilares, corrige malos hábitos y favorece un desarrollo armónico del rostro. Iniciar un tratamiento en el momento adecuado puede evitar complicaciones futuras y asegurar una sonrisa sana y equilibrada para toda la vida.


¿Quieres saber si tu hijo necesita ortopedia funcional?


La Dra. Diana Montoya evalúa de manera personalizada cada caso, utilizando tecnología avanzada y un enfoque humano para guiar el crecimiento de los más pequeños. Agenda una cita de valoración y asegura a tu hijo una sonrisa sana desde la infancia.


 
 
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